|
Reyes de la calle, reyes de la corrupción Por Gustavo Torres James Ellroy (Los Angeles, 1948) es uno de los autores emblemáticos del género negro. Muchas de sus obras han trascendido el ámbito estrictamente literario para convertirse en películas. Desde Los Angeles al desnudo (Curtis Hanson, 1997) hasta La Dalia Negra (de Palma, 2006), Hollywood ha popularizado las novelas del autor a la vez que ha detonado un pequeño revival del género negro cinematográfico.
En sus obras, la mirada de Ellroy está puesta no sólo en la descripción de los actos de violencia, sino que busca explicar sus oscuras motivaciones. A mata a B, es un hecho. Juzgando el hecho, A es malo y B es bueno. Sin embargo, el conocimiento de las motivaciones detrás del hecho, puede cambiar la perspectiva sobre cualquiera de los actores. Una intención semejante está presente en la literatura de autor angelino. De esta manera, en sus historias Ellroy suele destapar la caja de Pandora. Por otra parte, conocer las motivaciones de los personajes cambia la perspectiva, la opinión que tenemos de ellos. Y aún más, nos sitúa en los entretelones de las instituciones y posibilita el cuestionamiento de los valores legitimados socialmente. En fin, la bondad del género negro estriba en hacer que el mundo social en general, o bien lo que solemos llamar “la realidad establecida”, se tambalee a partir de sus propios artilugios. En Reyes de la calle (Street Kings, 2008), basada en una historia de James Ellroy y con guión escrito en colaboración, hay una relativa fidelidad a las claves del género. La anécdota es muy sencilla: corrupción policíaca y policías corruptos. Dirigida por David Ayer, la película es eficiente. El director explota una estética circunscrita a la violencia: balas, asesinatos, individuos agonizantes, perforaciones a través de la carne. Tom Ludlow (Keanu Reeves) es un policía cuya esposa murió tres años atrás en condiciones sórdidas. Más por un desequilibrio sicológico que por una racionalidad justiciera, Ludlow parece tener una opinión particular sobre la ley muy cercana a la de Dirty Harry: “el que la hace la paga”. Ludlow ama a su pistola automática y la utiliza sin piedad en el juicio y castigo personal contra los delincuentes. El capitán Jack Wander (Forest Whitaker) es un policía cuyo ascenso dentro del Departamento de Policia de Los Angeles, se debe menos a méritos laborales que a oscuras formas de promoción personal. La unidad dirigida por Wander está compuesta por Ludlow y tres elementos más. Todos son acosados por James Biggs (Hugh Laurie), capitán de asuntos internos de la policía. “Un policía que caza policías”. Para Ludlow es una circunstancia común involucrarse en acontecimientos que sugieren violaciones a la ley, pero la unidad se encarga de hacer un trabajo eficiente: ocultar evidencias, alterar escenas del crimen, argumentar eventos que no sucedieron, cambiar informes, todo encaminado a proteger al imprescindible Ludlow. Sin embargo, la muerte de su ex pareja policíaca, transforma la relación de Ludlow con su unidad y con el departamento de policía de Los Angeles. Sin escapar al canon de la industria hollywoodense, David Ayer realiza una película dura en cuanto al manejo de la violencia. Las acciones son impactantes y, en conjunto, el filme es entretenido. Sin embargo, la manera en que va tejiéndose la trama sólo con información a medias, oculta o semioculta, la cantidad de nombres que se barajan y la cantidad de información que circula, pueden resultar confusas para quienes no están acostumbrados al género. Pero dejando de lado las deficiencias del filme, la moraleja es sugerente: la corrupción es un juego de espejos. Reyes de la calle pretende ser una caja china, una muñeca rusa. Capas bajo capas de corrupción. Como en el entorno social, el libre albedrío del sujeto está atado con delgados y fuertes hilos a estructuras objetivas o subjetivas que lo coercionan: jerarquías, códigos, lealtades, poder. Y en Reyes de la calle, todas parecen encarnadas en distintos personajes. Keanu Reeves ofrece una actuación eficiente, mientras que Forest Whitaker desempeña una sobresaliente actuación en la que pueden advertirse hasta los cambios más sutiles en el ánimo del personaje. En México, lo comentado ha sido la participación de Martha Higareda aunque en un papel que podría haber sido prescindible: el de la enfermera Grace García, amante del policía Ludlow. FICHA TÉCNICA: Dirigida por: David Ayer Con: Keanu Reeves, Forest Whitaker, Hugh Laurie, Chris Evans, Jay Mohr, Martha Higareda. País: Estados Unidos Año: 2008
» No Comments
There are no comments up to now.
» Post Comment
Only registered users can write a comment. Please login or register.
|