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La Cultura en Crisis ó la Cultura de la Crisis Estamos viviendo tiempos difíciles sin duda alguna, más o menos aderezados por los medios de comunicación para que se “sientan” con más fuerza y creernos que la crisis vive en cada uno de nosotros, pero… La cultura técnicamente no puede estar en crisis, sino su entorno y sus instituciones como podemos claramente percibirlo: un modelo de instituciones gubernamentales de cultura que no responde a una realidad actual, un modelo que privilegia la cantidad por la calidad, donde el ingreso económico está por encima del programa de gestión cultural.
El arte supeditado a las cúpulas curatoriales quienes dictan qué es y qué no es arte sin detenerse en la capacitación del ciudadano común para saber observarlo, entenderlo, convivir con él y disfrutarlo. No encontramos en nuestras instituciones directivos con trayectoria, si no en la gestión cultural, cuando menos en un aspecto específico de la cultura, inhabilitados por el sistema para ejercer con eficiencia su responsabilidad prefiriendo doblegarse ante una realidad aplastante que enfrentarla. Escuchar a un partido político que presume de su juventud y su responsabilidad por el medio ambiente asumir la propuesta de la pena de muerte como bandera política da escalofríos, es el presagio de una pérdida de rumbo, es la cultura de la crisis manifestándose abiertamente en la sociedad. Y qué decir de los grupos ciudadanos abogando por el toque de queda…es pavoroso. Y escuchar en toda reunión social el recuento de los muertos es verdaderamente angustiante y más que por los muertos, por los emisarios de la catástrofe. Y no se quedan atrás los movimientos sociales que pretenden resolver sus intereses particulares invadiendo el espacio público, un espacio de todos que merece respeto de los revolucionarios de banqueta sin responsabilidad social. … Una delincuencia cada día más sangrienta porque la hemos dejado ser así tú y yo y el poder judicial. ¿Y qué podemos hacer frente a esta realidad? Insistir en el interminable camino de promover la cultura como el medio de crear un nuevo ciudadano, crítico, creativo, participativo, responsable consigo mismo y con su hábitat; insistir ante el gobierno que asuma como responsabilidad y con responsabilidad la promoción cultural como el único medio para modificar nuestra realidad, exigir a los directivos culturales replantear su función con el afán de hacer eficiente y eficaz la gestión cultural. Transformar el desfile de blanco en acciones concretas en foros de análisis, en el congreso, en los medios, en acciones encaminadas a manifestar el deseo de una realidad distinta con decisión y contundencia. De nada sirven las lamentaciones, las quejas y las charlas de café aderezadas con la noticia del día. Sirve la decisión del cambio para hoy, sirve el apoyo decidido a los movimientos culturales independientes, sirve el cambio a una actitud positiva y el paso hacia adelante con una visión como sociedad donde todos somos parte de ella. La cultura no está en crisis… Hay que dejar de promover más bien la cultura de la crisis, ese monstruo sin rostro que invade los rincones más íntimos y nos deja indefensos en un mundo que proclama lo material sobre el espíritu. Todo tiene un límite y el límite está en el talón de nuestros zapatos. Armando García Orso Promotor cultural
Párrafo: La cultura no está en crisis… Hay que dejar de promover más bien la cultura de la crisis, ese monstruo sin rostro que invade los rincones más íntimos y nos deja indefensos en un mundo que proclama lo material sobre el espíritu.
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