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Benedetti: nos deja cautivos en este mundo caótico que nos inventamos Por Guadalupe Duarte Espinoza* Sabía que tu ida se acercaba, se anunciaba cautelosa, hace solo unos días antes del 17 de mayo, exclamé “salió del hospital, no se ha ido su aliento sigue” Pero el reloj, avanza indetenible, para llegar a ese tiempo del fin, al final del viaje, donde espera… la muerte. Larga vida tuviste de 88 años, ternura eres, te haz ido. Te fuiste de tus ojos, ellos que al mirar, todo lo traspasaban, esos ojos bondadosos, sabios, contenían huellas de todo lo visto, tus sentidos lo filtraban, hacia tu corazón, para después salvarlos por siempre.
Conviertes los momentos en importantes con la palabra, se alejaba el tedio, incendias las cosas, hasta las más sencillas e indiferentes, se hacen indispensables. Tu mirada lo penetra todo, las calles, las banquetas, las paredes, la gente, la pobreza, el dolor, el aire, los paisajes, el alba. Todo lo metes dentro de ti, para expulsarlos de regreso en poesía. Lograste hermanarnos, éramos tu, éramos todos, sabias descifrar el sentimiento, rescatabas verdades en olvido, bellas eran tus frases, que nos traspasan y cimbran, colocabas los hilos en ellas, para tejer por dentro los sueños, la rabia, la esperanza, el horizonte, el amor. ¿Cómo puede un hombre contener en si mismo esa inmensa inspiración? ¿Cómo soportaba su corazón tanto amor? Estallaba en silencio en su soledad. Y es una soledad tan desolada Tengo una soledad tan concurrida, tan llena de nostalgias Rostro de vos, fragmentos Mario Benedetti dejó la tierra, y en ella quedaron lazos. Cuando un poeta describe con palabras eso que nosotros no podemos y devela algo indescriptible, enciende luces por dentro, enciende la vida. Era un Genio de la poesía. Dice Don Juan Matus brujo yaqui [personaje de las obras de Carlos Castaneda]: “Los poetas tienen su punto de encaje hacia el universo”. Por eso, hombre o mujer, pies, manos, rostro, no importa, lo traduce por completo a poema. Se transforma en suelo que sostiene y desde los pies un paso, lo convierte en beso. Y desde las manos, el tacto, en “acordes cotidianos.” Pero los rostros, los rostros para él, eran resplandores, veía su hechizo en ellos, eran señales, un todo, que alberga miradas, un enigma descifrado con dulzura, con franqueza, su elocuencia brillaba en cada letra. Y tu rostro sincero y tu paso vagabundo Y tu llanto por el mundo Porque sos pueblo, te quiero Tus ojos son mi conjuro, contra la mala jornada Te quiero por tu mirada, que mira y siembra futuro. Te quiero, fragmentos Tu rostro es la vanguardia, tal vez llega primero Porque lo pinto en las paredes, con trazos invisibles y seguros. No olvides que tu rostro, me mira como pueblo, sonríe y rabia y canta como pueblo Y eso te da una lumbre inapagable Bienvenida, fragmento No lo creo todavía, estas llegando a mi lado y la noche es un puñado de estrellas y alegrías. Palpo, gusto, escucho y veo tu rostro, tu paso largo, tus manos y sin embargo, todavía no lo creo. Sin embargo todavía dudo de esta buena suerte, por que el cielo de tenerte, me parece fantasía. Pero venís y es seguro y venís con tu mirada Y por eso tu llegada, hace mágico el futuro Y aunque no siempre, he entendido mis culpas y mis fracasos en cambio se que en tus brazos, el mundo tiene sentido. Todavía, Fragmentos Vivió el exilio, no menos doloroso que los mártires de la historia, con inquebrantable voluntad y alto costo, por eso, dejo ver en su poesía sus ideales de justicia social. Su espíritu irreverente, trepó la cumbre donde habitan las realidades y desde ahí, esparció por el mundo su poema “NO TE SALVES” para romper de tajo, cual babel erguida, nuestras ilusorias conformidades, dejando un mensaje “ser o no ser” tan gastada frase, pero precisa. No te quedes inmóvil al borde del camino, No congeles el júbilo, no quieras con desgana No te salves ahora ni nunca, no te salves No te llenes de calma No reserves del mundo solo un rincón tranquilo No dejes caer los parpados, pesados como juicios No te quedes sin labios, no te duermas sin sueño No te pienses sin sangre, no te juzgues sin tiempo No te salves, fragmentos Sembrada en nuestra vida, quedó colocado cada fragmento en el tiempo, me refiero a Chau número tres, entrañable emoción produce en el recuerdo, es como si los segundos se inflamaran, parecen detenidos, y solo un suspiro, los mueve nuevamente. Te dejo con tu vida, tu trabajo, tu gente Con tus puestas de sol y tus amaneceres Sembrando tu confianza, te dejo junto al mundo Derrotando imposibles, segura sin seguro Estaré donde menos te esperes, por ejemplo En un árbol añoso de oscuros cabeceos, estaré en un lejano horizonte sin horas, en la huella del tacto, en tu sombra y mi sombra Y ojala pueda estar, de tu sueño en la red, esperando tus ojos y mirándote. Chau número tres, Fragmentos Continuar podemos, son interminables, uno tras otro, son perfectos, exactos, maravillosos, poeta… Pequeña y dulce, corazón coraza Por que eres mía, por que no eres mía, Por que te miro y muero y peor que muero, si no te miro amor, si no te miro Por que tu siempre existes donde quiera Pero existes mejor donde te quiero Por que tu boca es sangre y tienes frio Tengo que amarte amor, tengo que amarte Aunque esta herida duela, como dos Corazón coraza, Fragmentos Te vas, como lo hicieron Neruda, Sabines y otros Grandes poetas generacionales, que partieron por siempre, dejando su inspiración, como un tesoro que nos deslumbra y estremece. Y como dijera Silvio Rodríguez Domínguez (cantautor cubano de la nueva trova) “Ahora quiero hablar de poetas, de poetas muertos, y poetas vivos… y de la tortura de ser ellos mismos, por que hay que decir, que hay quien muere sobre su papel, pues vivirle a la vida su talla tiene que doler, nuestra vida es tan alta, tan alta, que para tocarla, casi hay que morir, para luego vivir…” Adiós Mario Benedetti, genio de la palabra, nos dejas cautivos en este mundo caótico que nos inventamos. Adiós, beso tu frente en la distancia con agradecimiento. Nos dejas tu poesía de la vida, pero no conoceremos tu poesía de la muerte, te la llevas inédita. Ya nuestra intimidad es tan inmensa que la muerte la esconde en su vacío Insondables frases, poema Intimidad Y por último, el prólogo del libro: El Amor, las mujeres y la vida El amor es el único elemento que le sirve, para enfrentar la muerte *Originaria de Cd. Obregón, Sonora. Residente en Tijuana, BC, desde hace 20 años. Colaboradora de Quehacer Cultural de Diario del Yaqui.
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