| Verdades que matan, poca profundidad |
| Arte y cultura - Cine | |
| martes, 27 de mayo de 2008 | |
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Verdades que matan, poca profundidad Por Gustavo Torres El viernes pasado se estrenó en los cines de todo México, Verdades que matan (Bordertown, EU, 2006). La película fue escrita y dirigida por Gregory Nava, el mismo director mexicoamericano de My Family (EU, 1995). En Verdades que matan, Lauren Adrian (Jennifer López) es una periodista de Chicago que llega a Ciudad Juárez para hacer un reportaje sobre los asesinatos de mujeres que tienen lugar en esa ciudad fronteriza. Ahí vive su antiguo amigo Díaz (Antonio Banderas), un periodista honesto que dirige un diario local y que comparte una vieja historia de amor con Lauren.
La historia detona cuando Eva (Maya Zapata), una adolescente obrera de maquila, es secuestrada y dada por muerta por sus atacantes. Sin embargo, Eva sobrevive y se convierte en una pieza clave para aclarar los crímenes, lo cual pone en peligro a personajes poderosos implicados en los asesinatos; por ello se desata una feroz persecución contra la joven. Conmovida por la situación de Eva, Lauren intentará, con ayuda de Díaz, llegar hasta el fondo del caso. Verdades que matan puede interpretarse a partir de sus distintas líneas argumentales: por una parte, es una historia de amor; por otra, es un discurso antiglobalización; también es una historia de reivindicación identitaria y una denuncia contra los intereses económicos en juego; pero entre todas ellas, es un thriller policiaco sobre los crímenes de Ciudad Juárez. En este sentido, el filme pretende ser una denuncia de lo que ahí sucede, mientras plantea una hipótesis que involucra elementos políticos, culturales, sociales y económicos, para explicar los crímenes. Elaborar un discurso articulado a partir de múltiples líneas temáticas es una tarea difícil y me parece que el intento de abarcar tantas aristas del problema es lo que termina por diluir el impacto que el filme, como discurso político, podría tener, porque a pesar del controvertido tema que trata, Verdades que matan adolece de algunas inconsistencias: es una película fallida, dispersa; no hay una unidad narrativa. No es un rompecabezas, porque no todas las piezas encajan, más bien, es una fotografía rota de la que se han perdido partes y lo reconstruido es apenas una imagen inconexa de algo que se quería representar. Sin duda, todos los temas planteados en Verdades que matan están relacionados, pero para explicitar su relación hace falta una argumentación que la película no propone o que en ella está ausente. Es probable que esto se deba a la duración comercial del filme, quizá el problema de contar en dos horas una historia que originalmente podría relatarse en seis horas, colabore a crear un efecto semejante al de la Internet: el exceso de información deviene desinformación. Supongo que si Nava se hubiera limitado a explorar y profundizar sólo una o dos líneas argumentales, la película hubiera ganado en profundidad y claridad. Así como está, Verdades que matan parece ganar mucho en superficie pero poco en profundidad. Gregory Nava aprovecha el filme para narrar una especie de transformación identitaria en el personaje de Lauren Adrian, además, expone un punto de vista político sobre el capitalismo global, la explotación laboral que internacionalmente se hace de los trabajadores y la corrupción de los beneficiarios capitalistas directos o indirectos representados por la elite empresarial o los corporativos multinacionales de medios de comunicación en México y Estados Unidos. No obstante, a pesar de esta perspectiva crítica presente en Verdades que matan, el punto de vista de Nava, como guionista y director, no deja de ser una mirada estadounidense sobre el tercer mundo y los problemas que lo aquejan: corrupción policiaca, corrupción política, corrupción moral por exceso de riqueza o exceso de pobreza, concentración de la riqueza, pobreza, censura, etcétera. Es cierto que todos esos problemas existen, pero la manera en que se presentan en la película no corresponden a nuestra realidad, de ahí que Bordertown carezca de algo que es indispensable para la valoración favorable de una obra literaria o cinematográfica: credibilidad. En este sentido, Nava parece trabajar a partir de un auto de fe. Su propuesta parece pedir al público una credibilidad gratuita, porque no hay una lógica dentro de la película que sostenga tal credibilidad. La consecuencia es que una exposición que se pretendía seria y comprometida acerca de un problema muy serio, termina por parecer o padecer, ante nuestros ojos tercermundistas, de humor involuntario (por ejemplo, cuando Lauren Adrian se infiltra como obrera de maquiladora). Al salir del cine una señora me dijo: “¡ya era hora!”, refiriéndose a que ya era momento de que saliera una película sobre los asesinatos de mujeres que están ocurriendo en Juárez, y creo que tiene razón; aun con sus debilidades, Verdades que matan funciona como una llamada de atención sobre lo que sucede en Ciudad Juárez y sobre una hipótesis que podría explicar por qué los asesinatos no se han resuelto, no quieren resolverse o, lo que es peor, se les quiere ocultar.
Ficha técnica: Guión y dirección: Gregory Nava Elenco: Jennifer López, Antonio Banderas, Maya Zapata, Kate del Castillo, Sonia Braga, Martin Sheen y Diego Botto.
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| Modificado el ( martes, 03 de junio de 2008 ) | |